Posteado por: shanti2012 en: Junio 3, 2009
Hace bastante tiempo una persona jubiló en su trabajo por problemas de salud al corazón. Había sido gerente de una entidad bancaria por muchos años. Al estar sin actividad se le ocurrió trotar para ocupar el tiempo y mejorar su salud. Por falta de práctica se dañó un tobillo en una de las salidas a terreno y me llamó para solucionar el problema.
Había estado en su casa un par de años antes para solucionar un problema de su esposa. Mientras masajeaba el tobillo para componerlo la conversación derivó a temas esótericos y metafísicos. Al terminar de arreglar el tobillo me invitó a un café y seguimos conversando, donde aprovecha de satisfacer sus interrogantes y sus dudas. Me pide que le haga otra sesión; yo me opongo porque estaba bien y sólo necesitaba un poco de reposo. Insiste y quedamos de vernos en una semana.
Al llegar a su casa me recibe con: ¿Qué hiciste? Lo miro con cara de interrogación, no sabía a qué se refería. Mientras revisaba su tobillo me cuenta que toda esa semana había sido de una paz exquisita en su casa, habitualmente muy alterada por los caracteres muy fuertes de sus habitantes; y conversando entre ellos habían concluido que yo era el responsable porque recordaron que había sucedido lo mismo en mi visita anterior, hacía dos años. Entonces, según ellos, había una especie de magia.
Me reí mucho, le expliqué que no había hecho nada puntual, que sólo podía ser que las energías de cada persona impregnaban los lugares donde estaban, sean del origen que fueren, y a veces cuando son muy disonantes, se hacía muy notoria la diferencia.
Estaba muy entusiasmado; me contó además que en esa semana se había reunido con un amigo de toda la vida, que pertenecía a una orden hermética, y le había contado todo lo que habíamos conversado en la sesión anterior. El amigo lo escuchó atentamente y le dijo que todo eso él se lo había comentado mucho en los últimos cuarenta años.
Nuevamente me invitó a un café, para seguir conversando. Y me solicita que sea su guía, en lo que él siente que es un descubrimiento en su vida, para aprender más rápidamente. ¿Para qué quieres un guía en tu vida, si tienes un maestro? Ese amigo tuyo es el ejemplo del amor desinteresado, ha tratado de ayudarte toda tu vida, y no te ha presionado, ha sido incondicional, ha sido tolerante con tu ignorancia, te ha permitido vivir a tu ritmo, te ha respetado y me imagino que siempre estuvo esperando este momento, en el que has despertado, tienes más de lo que crees.
Nos ocurre a todos. No usamos los ojos para ver. Tenemos más de lo que creemos, en todo orden. Y habitualmente no lo vemos. En otras no lo queremos ver. Y es nuestra responsabilidad aprovechar todos nuestros recursos. Esto implica estar conscientes, vivir con los ojos abiertos, atentos a las sensaciones. Salir de la jaula de las estructuras que nos robotizan. Siempre tendremos oportunidades, si estamos atentos, con los ojos abiertos, dispuestos.
Te invito a mirar, a vivir. Es maravilloso.